domingo, 1 de febrero de 2009

Escuchás un tema, ese tema lo ejemplificás en tu vida y lo tomás como propio. Aunque no tenga lo mismo que pensás en ese momento, tu pensamiento se va adaptando al ritmo de la canción. Ahora si, sentís que la canción representa alguna parte de tu corazón: amargura, amor, odio, entre otras cosas.No son las mismas épocas, ahora tenés una variedad de opciones para elegir; temas de todo tipo.Si estás triste escuchás temas tristes... Al rato te preguntás: ¿Intuición? y seguis pensando.¿Por qué escucho estos temas si me hacen mal?; Te sentís un completo idiota.Si estás feliz, la felicidad y emoción se incrementan al escuchar tu tema preferido. Los otros te ven como loco cuando notan que conoces cada milisegundo y cada sonido de ese tema. A vos no te importa, y seguís haciendo la tuya.¿Y si odias a alguien? Descubrís la manera de que el tema sostenga una simple venganza hacia esa persona. No estás loco. ¿O si? Quien sabe.