Todo lo que un día empieza se termina acabando. Todo lo que empieza acaba, igual que todo lo que sube baja. Pues para mí una etapa de mi vida se ha acabado, y no porque yo quiera que se acabe, sino porque las cosas se acaban.No tengo una explicación al porque, ni siquiera al como se ha acabado. Pero todo ha terminado. Quizás un día me despierte y sepa el porqué e incluso lo llegue a entender, pero ahora no. Cuando todo empezó pensaba que era divertido y me lo tome como una broma, luego las cosas cambiaron y todo fue mucho más en serio, y sabia que quería vivirlo tal cual era... y ahora las cosas no son, no van no funcionan.Para que un niño comience a andar hacen falta muchas cosas, entre ellas que este sano y fuerte. Cuando falta algo ese niño no anda, y se queda parado sin conseguir su meta. Pues yo soy ese niño, que tenía una meta y si que andaba en su dirección, pero en el camino me encontré un muro. Un muro de esos que no sabes cómo tienes que pasarlo, no sabes si es mejor escalar, intentar darle la vuelta, intentar destruirlo o simplemente rendirte.La última de las opciones es seguramente la peor, pero es la mía. Porque para las otras tres se necesita la ayuda de otra persona o muchas fuerzas, y a mis fuerzas ya no me quedan. Me he rendido, y al contrario de lo que siempre he pensado, el sido la decisión más valiente que he tomado en mi vida, también es la decisión que más duele. Pero a veces hay que renunciar a lo que se quiere porque renunciando a ello, otras personas son felices. Yo renuncio, se acaba, lo que empezó hace un tiempo. No me quedan fuerzas. Ahora lo único que tengo es un terrible dolor, y lagrimas. Dentro de un tiempo el dolor se convertirá en buenos recuerdos y las lagrimas en leves sonrisas. Y cuando haya pasado mucho tiempo los recuerdos se convertirán en nostalgia y volverán las lágrimas.Pero no quiero que esto se termine así, no con la palabra lagrimas. Quiero terminar con una sonrisa, con esa sonrisa que durante tanto tiempo me ha acompañado, con la sonrisa del mejor momento del día, que ya no volverá. Quiero terminar con el sonido de esa frase que he escuchado tantas noches antes de dormir. Quiero que cuando alguien lea esto, piense en lo maravilloso que fue, y en lo maravilloso que podría haber sido. 










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